1).-Nuestras enfermedades

1).-Nuestras enfermedades

Sin Temor… Ni Favor…

Monterrey, México.* luis@arthur.net * 10de enero del 2016.

Nuestro cuerpo es el hospedero de millones y millones de seres vivos que viven y se alimentan de nosotros. Principalmente son las bacterias, virus, hongos y parásitos, en sus innumerables variedades. Cada uno ha encontrado su nicho o territorio para poder vivir y reinar, alimentarse y reproducirse, en una competencia constante de unos a otros, donde igual que en la selva, no hay piedad, ni pena ni leyes y menos autoridades delincuentes y jueces perversos. Excepto los virus, los demás son seres vivos similares a nosotros.
Fuera de los Parásitos, a los demás se les conoce con el nombre genérico de microbios, y esos diminutos seres vivos son 10 veces más que todas las células del cuerpo, con una media de 1 billón (1,000,000,000,000) por persona, y poquitos me los hallo.
Debido a que son muy pequeñitos, el peso del total de ellos es solo del 1% al 3% del peso corporal. (http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/167/el-microbioma-humano )
Estos microbios están en todo el cuerpo, forman familias se hacen parte de nosotros, algunos malos se protegen en una especies de quistes, microfilm, reservorios, se ayudan, se esconden, blindan, se reproducen, se adaptan (mutan) para acomodarse a los ambientes cambiantes y evitar ser comidos o atacados por el Sistema Inmunológico.
Los buenos se alían, trabajan y son los responsables en simbiosis de nuestra vida, pues sin ellos y sus cromosomas, no seríamos capaces de poder hacer todas las funciones, analizar, sintetizar y seguir viviendo. Son los obreros de nuestro ser, al igual que en la sociedad existen obreros para todos los trabajos, ellos son los que hacen que las cosas se hagan. Aquí no hay promesas ni demagogia. Cada uno hace su tarea y cumple con su deber.
El cerebro es el director de todo este inmenso mundo, y se dice que tiene total control sobre todos y cada uno de los microbios, células y órganos del cuerpo, y que un cerebro sano mantiene una buena salud.
Por tanto este órgano complejo consta de múltiples sistemas entre ellos uno automatizado para sentir, ejecutar funciones (respirar, digerir, mover el corazón y la sangre, producir insulina, accionar el intestino, recoger los desechos de todo el cuerpo, sudar, oler, saborear, etc.), para repararse, para avisarnos cuando comer, descansar. También es el responsable de que nos enfermemos., esto es, de ordenar a los microbios que actúen para enfermarnos o para curarnos. Estas órdenes actúan convierten a microbios en patógenos.
Fuera de todas estas actividades operativas descritas muy simplificadamente, también tiene la parte emocional, de percepción externa, memoria, juicio, razonamiento, y aun así, ninguna persona, aun las más desarrolladas usan ni el 10% de su capacidad. Se cree que el 90% se desperdicia sin uso durante toda la vida. Está compuesto de 92% de agua.
Cada día se encuentra más pruebas que esa parte emocional es la que gobierna al cerebro en todas sus demás funciones y que nuestras enfermedades y patologías tienen su origen en nuestros pensamientos y experiencias reprimidas que detonan señales eléctricas, físicas y químicas, que unas nos benefician y otras nos perjudican. También es la responsable de nuestro desarrollo, evolución y progreso.
Para que exista salud toda persona tiene que estar en equilibrio mental y físico y con su medio ambiente. Cualquier desajuste o enfermedad, aunque nos pase desapercibido, puede afectarnos internamente y fijarse primero en las capas internas del cerebro, y avisarnos como se marca un ganado, con una “diana”, unos circulitos concéntricos que aparecen en los TAC o Tomografías Computarizas en el sitio exacto que corresponde al gobierno de un órgano o parte del cuerpo, y también en el órgano que será afectado (muchos médicos interpretan estas dianas como “ruidos” o fallas de la imagen y no le dan importancia), y tiene unas leyes biológicas (5) inmutables y desconocidas aun para la mayoría de las personas y médicos. Luego, cuando esa patología ya se fijó en un sitio, no se sabe por qué el cuerpo puede guardarla hasta por muchos años, pero un día la detona, activa y vienen los síntomas médicos. Entonces los microbios son activados como patógenos y dirigidos por el cerebro infectan e infestan el sitio, hasta que se va cumpliendo los plazos y el mismo cerebro luego usa esos u otros microbios para eliminar la enfermedad. Las enfermedades se curan solas, solo hay que cuidar un poco al los pacientes hasta que la naturaleza actúe que es quien cura. Si no fuera así, un medicamento curara a una persona y todos respondería y no habría que estarlo cambiando. Claro, estamos acostumbrados a creer otra cosa y esto nos choca.
Es bueno recordar que nosotros somos al igual que el universo pura energía, como también lo es toda materia. Las emociones nos llegan inalámbricamente, energéticamente y se van procesando a diario por millones, y cuando por alguna razón alguna no puede ser procesada por el cerebelo, se “fija” en alguna de las capas del cerebro, ahí nace el problema que se traducirá en enfermedad, que podría ser un catarro, una deficiencia renal, alta presión, la chicungunya o un cáncer.
Las personas que van avanzando en este camino dicen que es un crimen matar patógenos o microbios en el cuerpo con antibióticos o medicamentos, pues el cerebro se queda sin obreros para cuando se complete el ciclo biológico y se ordene la sanación. En este caso hay nuevas soluciones improvisadas, grabadas en nuestro cerebro primitivo.…


 

Sin Temor… Ni Favor…

2).- Diagnóstico muy preciso

Como nos develó Pepín en su reciente comparecencia en TV, cuando sirvió de mensajero -mediador en el impasse que se presentó tras las elecciones del 1990 entre Balaguer y Bosch, el Profesor le dijo: “Este país está hecho para que lo gobierne Balaguer…”.
Verdad ésta que penosamente es de a cuño. Nuestro país y por responsabilidad nuestra y solo nuestra, está hecho para que lo gobierne Trujillo, Balaguer, Leonel, Hipólito o Danilo. Es así como nos la gastamos.
Nuestros genes lucen estar tan modificados y es poco lo que nadie individualmente puede hacer desde fuera del poder, más que agradecerle a estos señores que aun estemos vivos y aceptar humildemente las mentiras con que nos mantiene lavado el cerebro y las limosnas de alimentos para una comida que nos dan en fechas específicas, en largas y polémicas filas, llenas de maltrato, empujones y pérdida de tiempo y dignidad, y que nos hace sentir comprometidos mucho más allá de su escaso valor, y solidario contra nuestros intereses.
Si no nos necesitaran para que trabajemos, paguemos las cuentas, y sometidos los ensalcemos, ya nos hubieran eliminado.
Bosch llegó del exilio ilusionado y ciego. Se ganó el título de Profesor tratando de educar día tras día a un pueblo sometido físicamente, pero quizás hasta ese 1990 no se había dado cuenta que estamos más afectados mentalmente y sufriendo del Síndrome de Estocolmo, del que luce no nos hemos querido o podido librar.
Creo que el pueblo siempre lo ha sabido, si no razonado, si sentido y por eso pide que vuelva el Jefe y mientras un reemplazo digno llegue, soporta a remedos que no logran llenar los zapatos vacíos del difunto.
Esas declaraciones del Profesor Bosch son una confesión de fracaso, un choque con una realidad sentida casi 30 años después, soportada con pruebas irrefutables. Solo hay que ver los resquebrajados pilares de mal material con que quiso edificar su obra: el PRD y el PLD. Hoy Bosch es solo el patriarca de boca de aquellos que lo traicionan cada día a él y sus enseñanzas. Somos un material genéticamente inconveniente y hasta ahora inservible, cuando dimos anteriormente tantas pruebas de lo contrario.
Confieso que la tarea futura es difícil y el trabajo largo para cambiar esta forma de actuar y pensar. Mientras hay que meditar y buscar caminos.
Ruego que mi desesperanza no sea contagiosa y que la esperanza nunca se pierda.

Monterrey, Méx.* luis@arthur.net * www.luis.arthur.net * www.luisharthur.blogspot.com *27/XII/2015