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Cómo aprender realmente del fracaso (personal y organizacional)

Ligia Olvera. Excecutive Coach, sus clientes son ejecutivos claves en Latinoamérica.  Conferencista internacional y autora.  Comparte sus ideas e investigación en diversas publicaciones de negocios.  Ha sido profesora invitada e investigadora en instituciones académicas de primer nivel de la región.  Por más de diez años lideró equipos para codiseñar e implementar estrategias competitivas contribuyendo al crecimiento y mejora del desempeño financiero de decenas de empresas en diversas industrias en Latinoamérica.  Economista, MBA de INCAE, Posgrado en negocios de la Universidad de Harvard, Graduada de Georgetown University de su Programa de Coaching y Liderazgo. PCC por ICF. De origen mexicano/costarricense

A quien le gusta encontrar fallas, errores y defectos, le será fácil encontrarlos aún en el paraíso. Henry D. Thoureau (escritor).

Fuente: Blog Reflexiones olveraligia@gmail.com / 11 MAY 2016

Lo que define a le persona perfeccionista es sobre todo su miedo al fracaso. Yo, como una perfeccionista en remisión declarada, debo confesar que muchas veces lo que me empujó a lograr metas en el pasado fue el miedo de caer, errar, fracasar.

Lo bueno fue que mi miedo al fracaso, me permitió lograr metas y muchas. Lo malo, es que cuando inevitablemente fracasé (porque el fracaso es parte de la vida), me sentí devastada y de esas experiencias de fracaso, mi miedo al fracaso se acrecentó y viví una etapa de análisis-parálisis profesional, que no fue buena.

¿Cómo salí? Eso sería tema de uno o varios libros… y, ayudar a otros a salir del perfeccionismo, es una de las razones o motivaciones que me llevaron a desarrollar mi práctica de coach ejecutivo.

Un buen recurso que recomiendo para mis clientes perfeccionistas, es el libro del psicólogo de Harvard Tal Ben Shahar sobre el tema, pero sería mentirles decir que por leer un libro uno se cura de esto. Se requieren años que dan madurez y perspectiva, además de ayuda, acompañamiento, valentía, resiliencia y buena actitud.

En cuanto al tema del fracaso organizacional, esta semana leía en el último número de Harvard Business Review, el artículo de Julian Birkinshaw, profesor de estrategia de London Business School y de Martine Haas, profesor de Wharton en la U. de Pensilvania:  Aumente su retorno sobre el fracaso.

Ambos profesores afirman en su artículo, que uno de las razones principales a nivel organizacional, por la cuales las compañías no crecen, es por el temor a fracasar de sus líderes. El artículo además de interesante y atinado, presenta un resumen para calcular el retorno sobre la inversión del fracaso organizacional que transcribo a continuación.

Cuando calcule el retorno del fracaso organizacional, recomiendan los autores, trate de cuantificar lo siguiente:

Activos del fracaso organizacional:

  1. ¿Qué he aprendido sobre las necesidades y preferencias de los clientes de este fracaso?
  2. ¿Qué hemos aprendido sobre las tendencias del futuro y como ajustarnos de este fracaso?
  3. ¿Qué hemos descubierto sobre cómo trabajamos (estructura, proceso, cultura) de este fracaso?
  4. ¿Qué hemos descubierto respecto a las formas que tenemos como equipo para aprender de este fracaso (temas de las necesidades de desarrollo que se evidenciaron en el equipo ejecutivo por ejemplo)?

Pasivos del fracaso organizacional:

  1. ¿Cuáles fueron los costos directos del fracaso? (Dólares)
  2. ¿Cuáles fueron los costos externos del fracaso? (reputación, etc.)
  3. ¿Cuáles fueron los costos internos del fracaso? (moral, clima, etc.).

En resumen (bottom line): ¿Cuáles son las principales aprendizajes o enseñanzas para el negocio de este fracaso?

Al final, tanto en lo personal como en lo organizacional, los errores son inevitables cuando intentamos hacer algo diferente.

Arriesgarnos nos lleva al éxito, pero el éxito no se da rápido ni fácil. En general, el éxito se logra luego de uno o varios fracasos previos; si los errores se digieren, la digestión equivale a el aprendizaje.

Y el aprendizaje se dará única y exclusivamente, con la correcta actitud mental.

Entonces le pregunto: ¿cuál es su actitud ante el fracaso?

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