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El agua VIII

Sin Temor… Ni Favor…

Monterrey, México.*luarthur@gmail.com* www.luis.arthur.net*www.luisharthur.blogspot.com *12 de Junio 2016

He asistido últimamente a dos conferencia-tertulia con indígenas mexicanos de la raza Náhuatl como ya había comentado.  Se basaron ambas en las costumbres ancestrales de los grupos indígenas sobre todo en relación al agua, para ellos también sinónimo de vida.

Aprendí que hay que observar la naturaleza y transmitir y perfeccionar esos conocimientos de generación en generación, para así tener un mundo estable y ser responsable con lo que han puesto en nuestras manos.

Hoy la ignorancia, la depredación, el querer imponerse y doblegar a la naturaleza como dice Stephen Hawking, nos está conduciendo a pasos agigantados a una crisis del agua y con ella de cosechas y alimentos conducente a grandes hambrunas y muertes masivas.

La cantidad de agua sobre el planeta sigue siendo la misma, pero la tierra, que una vez fue verde y próspera, se está quedando sin ríos.  Primeramente arroyuelos que se van sumando a otros más grandes hasta que llegan a ser grandes.  Los que han subió al vallecillo de “Aguita Fria”, dondo nacen los rios Yaque del Norte y del Sur, sabrán mejor de lo que les estoy hablando.

Gran parte de esta crisis se lo debemos al desmonte.  Aprendí que no todos los árboles son iguales ni sirven luisarthurfotopara lo mismo, y que hay árboles captadores de agua, que sembrados en las alturas, donde nacen los ríos, la toman del rocio mañanero, y con todo su eco-sistema, que incluye de abajo para arriba, unos animalitos en el agua en su base como camaroncitos cuya función es mantener los vasos comunicantes de sus raíces como si fuesen vasos capilares abiertos libres de hojas y suciedad, luego árboles pequeñitos y después arboles más grandes hasta llegar a los gigantes todos creando el ecosistema y la temperatura y humedad necesarias al desarrollo comunitario.  Nada sirven unos u otros solos, sino que el mundo vegetal ha formado una especie de cooperativa donde todos tienen una labor necesaria.  No es lo mismo sembrar cualquier árbol como hasta ahora creía.  Todo tiene una función y un tiempo, como una sinfonía, que por años han establecido una forma de vida en conjunto y armonía.  Los observadores por siglos de estos micros y macros ecosistemas, esos indígenas que saben como mantenerse sin dañar el medio que los sustenta, saben como crearlos en unos cuantos años y “extraer” el agua de la humedad atmosférica que al cabo es la gran distribuidora y repartidora de la naturaleza, y darle salud a los ríos y suplirle el agua necesaria con que los conocimos.  No se puede matar la gallina de los huevos de oro.

Nosotros, los profesionales y técnicos, ya ni al cielo miramos ni enseñamos a nuestros hijos a hacerlo.  Ya nada tenemos que buscar ni esperar de allí, pues tenemos celulares, internet, televisión, científicos, reportes del tiempo, supermercados y hospitales, transporte, aviones, y tantas otras cosas.  Ya creemos que el universo y nuestro planeta están a nuestro servicio y que los gobiernos, buenos o malos, resolverán todos nuestros problemas, incluidos nuestro maltratos al medio ambiente y hasta ahora a la familia.  Se olvidan que vivimos en casa única que nos da todo y si la maltratamos moriremos.

Mientras, los indígenas mexicanos, esos que cuando Hernán Cortes llegó a La Gran Technotitlan, hoy Ciudad de México, quedó admirado no solo del tamaño de la metropolís, sino de los cultivos hidropónicos (chinampas), calles, edificios, templos, organización, salud y demás, siguen marginados viviendo en su tierra por millones de años como parias, con casí ninguna ayuda y si con mucha desayuda y trabas a sus costumbres, desarrollo, salud, en lo alto de montañas, con costumbres antiguas, lenguaje propio y justicia que podría darnos envidia, por los bajos porcentajes de delitos y la real rehabilitación de los que delinquen.  Esto contrasta con nuestras cárceles que son universidades del mal y el delito.  Los españoles que ahora se perfilan como depredadores, más que conquistadores, quemaron los códices, quisieron borrar tanta sabiduría humilde, y sus descendientes no han sabido aun hacer una simbiosis desarrollista con futuro.  En nuestro caso los exterminaron a a todos y todo se perdió.

Los 350 mil indígenas que viven en Nuevo León, la mayoría en Monterrey, están ofertando cooperar con los gobiernos de turno para con sus conocimientos en quizás una década tener este estado cada vez más seco, con agua abundante.

En Santo Domingo y tantas otras partes, desmontamos las altas y bajas montañas, rellenamos los pasos de los ríos, ocupamos y construimos en sus riveras de estío sobre todo cuando estos se extienden por muchos años, contaminamos los niveles freáticos al descargar en él lo defecado y todas las demás contaminaciones,  Los ríos son el basurero de personas y empresarios.  Los ríos, ya son solo caminos sinuosos de piedra que algunas veces, cuando llueve mucho, tienen algo de agua por pocos días.  Cada día quedan menos y los que se mantienen merman su caudal camino también a la extinción.

Nadie al nacer trae nada ni al morirse se lleva algo.  Los indígenas viven ese lapso que llamamos vida con más sabiduría que nosotros.  Son pobres a nuestro juicio.  Pero sabios en lo ambiental y social.  Nuestros pobres penosamente son ignorantes, irresponsables y contaminadores del medio ambiente y no piensan ni en sus vidas ni en la de sus hijos.  De los ricos ni hablemos.  Lo triste es que luego todos nos igualamos, y junto a las personas se entierran todos sus atributos que no son legados por malas costumbres y en el ADN.

Los animales beben cualquier agua, pues producen vitamina c que mata los gérmenes, nosotros no, y cada día ensuciamos y acabamos más con lo que es vital para nuestra vida.

No pasará mucho tiempo sin que sintamos una sed no satisfecha y tener acceso al agua será como lo es  ahora por la comida, quien no tenga dinero y cada vez más, sufrirá y hasta morirá.  Ya sabemos que quien no bebe agua en unos tres días firma con los cardenales.

Ya estoy por concluir esta serie, esperando que a alguien le haya dado alguna inquietud.  Mientras me entretengo haciendo equipos revitalizadores de agua muerta, sin energía, maltratada, con malas memorias y recuerdos.

Ya tengo instalado en mi casa tres equipos, un general.  Les mando unas fotos para que vean en lo que me entretengo.

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