hombreconfocobusca

Se busca un hombre Honesto

Santo Domingo, 22 de mayo del 2016

 Pido debida licencia a Don Franklin Domínguez para plagiar el título de este artículo, puesto que ningún otro podía describir mejor este período dictatorial por el que atraviesa la República Dominicana, esta vez secuestrada tras la careta de la “democracia”.

Entre la profusión lilas tejidas en manto que cubren la podredumbre de las aguas en la escasa

corriente del Río Ozama, testigo siempre fiel del espectáculo de una accidentada historia de quinientos

años,  se busca un hombre honesto.   El vocablo “honestidad” parece haber sido borrado del vocabulario

de las nuevas generaciones, y aun de algunos miembros de las viejas, para adaptarse a modernas y

confusas costumbres adquiridas en el vaivén de extrañezas importadas.

El panorama de las ciudades y pueblos del país escenifican una representación insidiosa con la

multitud de anuncios, vallas gigantescas y campañas televisivas empalagosas que cual Torre –Inclinada

de Pisa con su ladeo detenido por la tecnología moderna, parece siempre inclinarse hacia un solo y

único lado de la balanza electoral.

Caminantes con rostros sombríos, temerosos,  multicolores abarrotan las calles barriales.  Rostros

estos que antaño mostraban una alegre sonrisa, expresión  de la inherente felicidad de los dominicanos.

Mientras muchos otros habitantes de vecindarios de clases menos necesitadas, parecen moverse de un

sitio a otro con la sola vestimenta necesaria para evitar atraer a los atracadores inesperados que se

multiplican por doquier.

La musa ahora estéril de algunos escritores alza vuelo rastreando refugio entre la pelusa

exuberante que corona el Parnaso, tratando de  hallar el tesoro escondido de la honestidad

olvidada.  La multiplicidad de anuncios televisivos y de otros medios de comunicación parecen

equivocar su función de atraer a las masas,  en su lugar causando rechazo con el hastío a

los valientes, aunque desencantados votantes, que irían a las urnas por sólo cumplir con un deber

ciudadano, porque sencillamente no tienen otra alternativa.   Como borregos en fila esperan

su turno para  votar, algunos con limosnas recibidas antes del sufragio, otros  por el escaso

deber patriótico que  aún queda en la conciencia de un sector de la  población anestesiada.

La palabra “honestidad” ha sido sustituida en el país  por el despreciable  vocablo

“Corrupción”,  que viene de la mano de  otros tantos vocablos  con  origen de bajo linaje ,

ejemplo de lo cual contamos con: coima o soborno, egocentrismo, hipocresía, doble moral,

latrocinio, servilismo, insolencia, indolencia,  deshonra, delincuencia,  criminalidad, salvajismo,

filicidio, matricidio,  parricidio,  violación, violencia de género, impunidad , ignorancia,

desempleo, subordinación y otras más-  Pero ahora y  a pesar de todo,  se presenta  la  gran

oportunidad de retornar a la decencia;  recurrir a la razón y seguir  buscando un hombre honesto.

 Volver Inicio⇒

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*